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Yunuen Díaz
24.03.21
Ocotepec, Cuernavaca, México
Después de haber logrado apropiarnos del espacio público de manera muy evidente y festiva el 8 de marzo, el confinamiento significó volver al espacio privado y experimentar desde ahí los temores y desigualdades intensificados durante la pandemia. El espacio doméstico significó para muchas mujeres convivir con sus agresores, sobrecarga de trabajo doméstico y demandas emocionales más intensas al tener a todos los familiares en casa, ya que las labores de cuidado de los otros siguen siendo asociadas a lo femenino.